Decides aprender ruso. O griego, o coreano, o hebreo. Encuentras un libro infantil, un cartel o la parte de atrás de un envase de comida, y no puedes leer nada. No es solo que todavía no conozcas las palabras. Ni siquiera sabes dónde termina una letra y empieza la siguiente.
Ese obstáculo es el alfabeto, y es una tarea mucho más pequeña de lo que parece y la única parte de aprender un idioma que tiene fin. Un alfabeto nuevo es una lista corta y cerrada. El griego tiene 24 letras. El ruso tiene 33. El hangul coreano tiene 24 básicas. Ya lees un alfabeto sin pensarlo, y aprender un segundo es una tarea mucho menor que aprender el idioma que lo usa. Cuando las letras ya te resultan familiares, empieza el trabajo normal de aprender el idioma.
¿Cuántas letras tienes que aprender?
Menos de las que crees, y a menudo menos que las del alfabeto que ya usas:
- Griego: 24 letras, siete vocales y diecisiete consonantes, de la alfa a la omega. Una de ellas, la sigma, tiene una segunda forma, ς, que solo se usa al final de una palabra.
- Ruso: 33 letras. En su estudio sobre la ortografía rusa y el aprendizaje de la lectura, Kerek y Niemi cuentan 21 letras consonantes, 10 letras vocales y dos signos, ь y ъ, que no tienen sonido propio e indican si la consonante que va delante es blanda o dura.
- Hebreo: 22 letras, todas consonantes, que se escriben de derecha a izquierda. Cinco de ellas tienen una forma aparte que se usa al final de una palabra.
- Coreano (hangul): 14 letras consonantes básicas y 10 letras vocales básicas, más letras compuestas formadas a partir de ellas, que se escriben juntas en bloques silábicos.
Algunas de estas letras ni siquiera son nuevas. Según el estándar Unicode, tanto el alfabeto latino como el cirílico derivan del griego, así que varias letras griegas y cirílicas se parecen a letras que ya conoces. El hangul, en cambio, se creó de forma deliberada. En el libro de 1446 que lo presentó, el rey Sejong explicó que, como la gente común no podía escribir sus pensamientos con caracteres chinos, había creado 28 letras nuevas que la gente pudiera aprender con facilidad y usar cada día.
¿Qué letras dan más problemas?
Las que te resultan familiares. Una forma que nunca has visto es claramente nueva, así que le prestas atención. En cambio, una forma que ya conoces la sigues leyendo como siempre. En cirílico, Р suena como una r, В como una v, Н como una n y С como una s, y las seguirás leyendo como P, B, H y C hasta que las practiques expresamente. Aprende primero esas pocas.
¿Es más difícil leer un alfabeto nuevo que el inglés?
A menudo es más fácil, una vez que conoces las letras, porque la ortografía es más regular.
Los investigadores describen los sistemas de escritura según su profundidad ortográfica. En un sistema de escritura superficial, la forma en que se escribe una palabra te dice cómo se pronuncia. En uno profundo, a menudo tienes que conocer ya la palabra. En una comparación del hebreo, el inglés y el serbocroata, Frost, Katz y Bentin concluyeron que, en las ortografías superficiales, los lectores obtienen el sonido de una palabra directamente de lo escrito, mientras que en las profundas lo obtienen de las palabras que ya conocen.
El inglés está en el extremo profundo. Piensa en "cough", "though", "through" y "thought": cuatro palabras con "ough", y ninguna se pronuncia igual. Cuando Seymour, Aro y Erskine compararon a niños que aprendían a leer en inglés y en otros 12 sistemas de escritura europeos, la mayoría de los niños podía leer palabras sencillas con precisión y fluidez antes de terminar su primer año escolar. El inglés fue la excepción más clara: el aprendizaje de la lectura fue más del doble de lento que en los sistemas de escritura superficiales.
El griego, el coreano y el ruso son todos más regulares que el inglés. El griego es lo bastante regular como para que cada letra o par de letras de una palabra pueda emparejarse, en orden, con un sonido. El hangul se lee con una correspondencia uno a uno entre letras y sonidos. El ruso es el menos ordenado de los tres. Kerek y Niemi describen su ortografía como regular y predecible, pero con un gran número de excepciones. El acento puede caer en cualquier sílaba, y solo se marca en los diccionarios y en los libros para niños y para estudiantes. Las vocales átonas cambian, así que сова (búho) se pronuncia "sava", y la ortografía no lo indica. Aun así, cuando ya conoces las letras, puedes leer una palabra rusa letra a letra y normalmente acercarte bastante a cómo se pronuncia, que es más de lo que te permite la ortografía inglesa.
¿Y si la escritura omite las vocales?
El hebreo funciona de otra manera. Es un abyad, un sistema de escritura que registra las consonantes. Según la descripción de Wasserstein y Lipka, las vocales pueden indicarse con pequeños puntos alrededor de las letras, pero el texto con puntos se usa sobre todo en libros para niños pequeños, en la poesía y en los textos sagrados. El hebreo cotidiano prescinde de los puntos, y cuatro letras cumplen una doble función, como consonantes y como vocales.
Esto cambia lo que te aporta conocer el alfabeto. El hebreo con puntos se acerca a la correspondencia de una letra por sonido, y es la versión con la que los niños aprenden a leer. El hebreo sin puntos es el más profundo de los tres sistemas de escritura de la comparación de Frost, Katz y Bentin, y Share y Bar-On lo describen como lleno de homógrafos, palabras que se escriben igual pero se leen de forma distinta. Sin los puntos, a menudo necesitas conocer la palabra para leerla. Por eso, en hebreo, aprender palabras pronto importa todavía más que en griego o en ruso. Empieza con texto con puntos y cuenta con que pasar al texto sin puntos será un paso aparte.
¿Cómo deberías aprender las letras?
Aprende cada letra como un sonido, no como un dibujo. Leer consiste en convertir formas en sonidos, así que di cada letra en voz alta mientras la aprendes.
Escribe las letras a mano. En un estudio de Longcamp y sus colegas, unos adultos aprendieron caracteres nuevos escribiéndolos con papel y bolígrafo o tecleándolos. Quienes los habían escrito a mano los distinguían mejor de sus imágenes especulares, y la diferencia se mantuvo durante varias semanas.
Aprende unas pocas letras cada vez y vuelve a ellas otros días. Una amplia revisión de estudios sobre la práctica espaciada de Cepeda y sus colegas concluyó que repartir el estudio en sesiones separadas lleva a recordar mejor que el mismo estudio en un solo bloque.
Y en ruso, trata la letra manuscrita como una tarea aparte. Varias letras rusas escritas a mano son bastante distintas de su forma impresa: una т manuscrita parece una m, y una д manuscrita parece una g.
¿Por qué cansa tanto descifrar una escritura nueva?
Porque al principio leer las letras te ocupa toda la atención. Kerek y Niemi señalan que los niños que están empezando a aprender a leer en ruso tienen sus recursos mentales totalmente ocupados en descifrar las letras una a una, y por eso les cuesta averiguar dónde cae el acento. Quizá conozcas la sensación: llegas al final de una línea después de pronunciar cada palabra sin haber entendido ninguna. Es, en parte, el mismo motivo por el que leer en cualquier idioma nuevo cansa al principio.
Con la práctica se vuelve más fácil, y la práctica que más ayuda es leer mucho texto muy fácil, con palabras cortas y casi todas conocidas. Así ves las letras una y otra vez sin tener que descifrar además una oración llena de vocabulario nuevo.
¿Conocer el alfabeto significa que puedes leer el idioma?
No. Significa que puedes descifrar cómo suena. La visión simple de la lectura (Simple View of Reading), propuesta por Gough y Tunmer en 1986, describe la lectura como el producto de dos habilidades separadas: la decodificación, que consiste en convertir la palabra escrita en una palabra hablada, y la comprensión del lenguaje, que consiste en entender esa palabra una vez que la tienes. Necesitas las dos. Puedes leer en voz alta "ignívomo" sin tener ni idea de lo que significa.
Conocer el alfabeto es la mitad que corresponde a la decodificación. Puedes pronunciar correctamente una oración en ruso y no entender nada. Así que, cuando las letras ya te resultan familiares, empieza el trabajo de siempre: palabras, luego gramática, luego más palabras. La diferencia es que el alfabeto se aprende una sola vez, justo al principio. Después, dedicas tu tiempo al idioma en sí.
¿Por dónde deberías empezar?
Si tienes delante una escritura nueva y no sabes por dónde empezar, este es un orden que puedes seguir:
- Aprende las letras como sonidos, unas pocas al día, en voz alta. Escríbelas a mano.
- Aprende primero las letras de aspecto familiar, las que se parecen a letras que ya conoces pero representan un sonido distinto.
- Aprende tus primeras palabras en cuanto puedas leer las letras, para que al pronunciar una palabra obtengas un significado y no solo un sonido. Las palabras más comunes van primero, porque aparecen en todas las páginas.
- Lee muy por debajo de tu nivel al principio: etiquetas, pies de foto, un libro infantil, un primer libro que puedas terminar. Se trata de ver las letras muchas veces, no de ponerte a prueba.
- No busques cada palabra. No tienes que entenderlo todo para seguir leyendo y seguir mejorando.
En Simply Fluent, un curso gratuito te enseña, unas pocas cada vez, las letras del hebreo, el ruso, el griego, el ucraniano y el coreano, y quienes hablan inglés y aprenden ruso o hebreo también tienen tarjetas de estudio con las 100 palabras más comunes. Es más o menos el orden de arriba. Pero el orden importa más que la herramienta. Cualquier método que te lleve rápido de las letras a las palabras, y después te ponga a leer, funcionará.
Elige cinco letras hoy y dilas en voz alta hasta que puedas leerlas sin pararte a pensar. Otras cinco mañana. Podrás pronunciar palabras mucho antes de entenderlas, y ese es el orden correcto.
Preguntas frecuentes
- ¿Tengo que aprender el alfabeto antes de aprender el idioma?
Si el idioma tiene su propio alfabeto, sí, y vale la pena hacerlo primero en lugar de dejarlo para después. Las letras son una lista corta y cerrada que aprendes una sola vez. Hasta que las conozcas, no puedes leer ni una palabra, así que todo lo demás del idioma depende de ellas.
- ¿Cuántas letras tiene el alfabeto ruso?
Treinta y tres: diez letras vocales, veintiuna letras consonantes y dos signos, el signo blando ь y el signo duro ъ, que no tienen sonido propio. Indican si la consonante que va delante se pronuncia blanda o dura.
- ¿Es difícil aprender el alfabeto cirílico?
Menos de lo que parece. Las letras que dan problemas son las que se parecen a letras latinas pero representan otro sonido, como Р (un sonido r), В (una v), Н (una n) y С (una s). Apréndelas expresamente. Además, la ortografía rusa es más regular que la inglesa, aunque no del todo: el acento no se marca en los textos normales, y algunas vocales átonas se pronuncian de forma distinta a como se escriben.
- ¿Se puede aprender a leer coreano en un día?
No encontré ningún estudio que lo mida. Lo que está documentado es que el hangul tiene 14 letras consonantes básicas y 10 letras vocales básicas, hace corresponder letras y sonidos uno a uno y se creó en el siglo XV para que la gente común pudiera aprenderlo con facilidad. Reconocer las letras y leer con soltura son cosas distintas, y lo segundo llega leyendo mucho.
- ¿El hebreo se escribe sin vocales?
En su mayor parte, sí. El hebreo cotidiano escribe las consonantes, más cuatro letras que también pueden representar vocales. Los signos vocálicos completos, pequeños puntos alrededor de las letras, se usan en textos para niños pequeños, en la poesía y en los textos religiosos. Los niños aprenden a leer con los puntos, y la versión con puntos es la más fácil para empezar.
- ¿Cuántas letras tiene el alfabeto griego?
Veinticuatro, de la alfa a la omega: siete vocales y diecisiete consonantes. Varias ya te resultarán conocidas por las matemáticas y las ciencias.



















